62 - Escuincla malcriada.
Alejandro conducía a través de la carretera oscura, con una mano firmemente aferrada al volante, mientras la otra tamborileaba nerviosamente sobre su muslo. La noche estaba en completo silencio, pero en su mente, el caos era ensordecedor. Un mal presentimiento lo había invadido desde que salió de la oficina y recibió la llamada de Sofía, algo que no podía sacudirse ni con la velocidad a la que conducía. Sabía que algo andaba mal, muy mal. ¿Dónde estaba su mujer y su hijo?
Clara y Lucas. Los ten