El silencio en el baño duró tanto que se volvió incómodo. Aquellas dos personas no rompieron contacto visual en todo ese momento, solo cuando Vincet giró los ojos a un lado Alicia sintió que su corazón dolía muy feo en su pecho.
-Yo… lo resolveré de algún modo- dijo él dirigiendo su mirada al brazo de Alicia pasando el paño húmedo por esa piel.
Alicia apretó los labios hasta que se volvieron blancos. No lo había negado, incluso se podía notar el deje de dudas en sus palabras. Ella no dijo nada.