Alicia tenía el rostro escondido en la curva del cuello de Vincet mientras sus brazos envolvían este y sus piernas apretaban la cintura del Ceo. Las manos de este estaban peligrosamente aguantando su peso en sus muslos, pero casi llegando a sus nalgas donde seguro querrían estar. Sus pechos unidos tenían sus latidos sincronizados palpitando tan fuertes que ambos podían escucharlos.
Desde el momento en que ella le había dicho que quería tener sexo con él todo había ocurrido muy rápido, tanto que