Alicia alzaba la mano delante de su rostro. El anillo brillaba alrededor de su dedo con los rayos del sol que entraban por la ventana e iluminaban la habitación. A su lado, su pareja dormía pasando su brazo por detrás de su cabeza y encima de su vientre, pegándola a su cuerpo. Como si no quisiera que escapara de él.
Algo que no haría. Y es que tampoco era que pudiera. Todo el interior de sus muslos estaba entumecido. Vincent le había comido su sexo de todas las formas habidas y por haber. Embar