Después de que Liam se marchara de casa aquella mañana, el silencio que siguió fue bastante inusual, como si algo hubiera cambiado y se resistiera a volver a su sitio. Anna se quedó en el salón mucho tiempo después de que él se hubiera ido, sentada en el mismo sitio. Aunque tenía el móvil en la mano, acabó olvidándose de él, ya que sus pensamientos no dejaban de dar vueltas a todo lo que había oído.
La forma en que hablaba, la forma en que zanjaba a su madre, la forma en que ni siquiera dudó e