NARRA ARTHIT
—¿Si verdad? —sonreí—, estoy más que aliviado.
—Hola, Lydia —Saint levantó sus dos manos. Lydia sonrió devolviéndole el saludo—, ¿estás bien?
—Si Saint, no te preocupes tanto, hombre. ¡Que adorable eres! Te queda bien ese peinado —el se sonrojó. Miré como se llevó las manos hacía su cabello, aquella pollina le cubría la frente. Reí.
—Lydia…—fue Kris quién habló. Mi hermana lo miró fulminante—, que guapa te ves hoy.
—Gracias —traté de no reírme. Sabía lo difícil que era para Kri