Después de revisar minuciosamente todos aquellos papeles amarillentos y periódicos polvorientos, Lucía vuelve a meter cuidadosamente todo el contenido en la vieja maleta, abrazándola con fuerza bajo el brazo. La granja, donde pasó gran parte de su vida, parece ahora una escena gélida y sombría, reflejo de su propia confusión y desolación.
Apenas podía creer las revelaciones de su padre; era difícil tragarse la verdad que había estado ahí todo el tiempo. Él la protegió, ocultándole la historia