Capítulo 50 Sin reacción

Por la mañana, muy temprano, la señora de limpieza abrió la puerta de la oficina y vio a Lorenzo, recostado en el sillón, con su ropa arrugada, y hasta parecía mojada…

Él estaba dormido.

El olor que dominaba en esa oficina era difícil de descifrar, porque se mezclaba el alcohol, el tabaco y la mujer no quiso averiguar si también olía a orina.

Cerró la puerta con mucho cuidado y mucho miedo de haber sido descubierta.

-¿Qué sucede Anita? Tenés que limpiar la oficina del jefe antes de que llegue,
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