Lorenzo le indicó el camino, sus custodios lo seguían de cerca, aunque al llegar al hotel, se quedaron en la puerta, eso era obvio.
El Ceo quería dominar la situación, esperaba cansarse pronto de ella, porque no estaba cómodo, pero al llegar a la habitación, ya no pensó en dominar nada, sólo sintió una locura en su vientre, que lo subyugaba.
Las ganas que tenía de ella eran avasallantes.
Le robó mil besos, lo hacía con pasión, sí, pero también con ternura o con un sentimiento desconocido para é