Quizá la manera en la cual estaba actuando era demasiado infantil, después de todo lo que había pasado en estos días entre nosotros, de lo que me estaba ayudando a recuperar la custodia de mi hijo, tal vez debía dejar a un lado el rencor del pasado.
Pero, por otra parte, existe el pensamiento que me dice que debería de darle una lección, que le haría bien aprender de esto, así de ese modo no volvería a hacerle jamás a un empleado algo como eso, porque al fin sabría un poco de lo que se siente.