El helicóptero que había visto había rondado los alrededores, pero al parecer no había sido nada fuera de lo normal, dado que se dio la media vuelta y se marchó, llevándose consigo todas las esperanzas que tenía de que pudieran sacarme de allí.
Respiré profundo, los dolores continuaban atormentándome, eran el recordatorio constante de que ya no estaría mi bebé. Era cierto que en un principio había considerado que no tenía la menor idea de que haría con un bebé cuando intentaba salvar a mi hijo,