Gabriela caminó hacia el auto, miró y vio que no había nadie dentro del auto, así que decidió ir dentro de la casa.
—¡Hasta que por fin te atreves a regresar! —exclamó Maximiliano llamando la atención de Gabriela.
—¿Qué haces aquí?, y lo peor ebrio —dijo Gabriela.
—?No crees que las preguntas las debería hacer yo?. Me dejaste solo a tu espera, preocupado sin saber que te había sucedido, sin saber si alguien te había hecho daño, pero veo que no, estás perfectamente —dijo Maximiliano tambaleándo