Una semana había pasado desde aquella oscura noche en la que París ardió, y por supuesto que los ciudadanos reclamaban una respuesta, mientras que la agencia de investigación hacia todo lo posible para dárselas, el gobierno temía que las especulaciones crearán roces con algunos países, ya que la palabra que más se repetía era la de “atentado”, sin embargo, nadie se lo adjudicaba, y para el tercer día, la agencia de investigación tenía más que claro que todo aquello que había volado por los aire