Saimon conducía a toda velocidad, importándole poco y nada las violaciones de tránsito que estaba cometiendo, su visión se estaba tornando rojiza, la furia lo estaba embargando, y en su mente una sola pregunta se repetía, ¿qué diablos hacía Jamil en el club del infierno?, claro, la respuesta le llegó como un mazazo en medio de su pecho, Jamil había ido en busca de placer.
Y fue cuando sus manos se aferraron aún más al volante, aunque lo que más deseaba era poner esas mismas manos sobre el cuell