—¿Qué dices? —pregunta aturdido.
—Es ella, mi Marta iba en ese avión. —dice con voz temblorosa y se quiebra.
Minutos atrás, justo cuando Ofelia iba a contarle a los niños aquella media verdad, es interrumpida por su marido.
—¡Ofelia! —dice recostándose en el marco de la puerta, con el rostro pálido.
—Sí, Luis, dime. —pregunta confundida.
—Ven, por favor. Tengo, tengo algo que decirte. —Aquella actitud es muy rara, por lo que Ofelia se levanta de la cama y antes de salir le dice a sus