Una vez a solas, Marcos le dicta a la enfermera, el texto que deberá enviarle a su amado Blas.
—¿Anotaste todo?
—Sí, está listo, señor. Al llegar a casa esta noche, se lo enviaré al correo a su novio.
—Gracias, Estefanía. Me has devuelto las ganas de vivir —dice y un brillo especial, se enciende en sus ojos.
—Es el efecto del amor, quien se la ha devuelto. —Estefanía sonríe y Marcos suspira.
—Estefanía quiero volver a caminar, ¿me ayudas?
—Por supuesto, Sr Marcos. Nada me haría tan