Albert baja de su coche, entra al bar. Blas aguarda sentado en el área de la barra. Al ver que su jefe entra, levanta su mano para saludarlo, el CEO se abre paso entre la gente para llegar al lugar donde su empleado ha logrado reservarle un asiento.
—¿Qué tal Blas? —Lo saluda con una palmada en la espalda.
—Bien, jefe. ¿Y usted?
—Bien, creo —Toma asiento y pide una trago de wiskhy al bartender para acompañar al moreno, quien ya tiene unos minutos de diferencia bebiendo.
—¿Le sucede algo