—Lo siento —Angelo se separa de ella— Creo que bebí más de lo debido. No era mi intención besarte.
Antonella no responde a sus disculpas, sólo se aparta de él con lentitud.
—Es mejor que regreses a la ciudad antes de que empiece a anochecer.
—Claro —dice, mete la mano en su bolsillo y con la otra cierra lentamente la puerta.
Angelo camina por el pasillo sonriendo de felicidad, mientras en su habitación por primera vez, Antonella piensa en que Angelo, quizás sea el hombre que pueda ayudarl