Luego de un profundo silencio, Mauro se dirige con Antonella hasta la habitación de su socio, dejando sorprendido a Angelo por su inesperada visita y sobre todo por la afinidad que observa entre la pelirrubia y el multimillonario.
—¿De qué me perdí? —pregunta con sarcasmo.
—Luego te lo explico —Antonella le da un guiño.
—Supe lo que te ocurrió. La buena noticia es que ya lo detuvieron.
—¿En verdad, papá?
Angelo mira confundido a su prometida.
—¿Papá? —pregunta, incrédulo de lo que