Caimanes del mismo pozo.
—Ven hija, —insiste Mauro.
Antonella mira confundida a todos lados, recibiendo los aplausos de los invitados, mientras Claudia es fotografiada por los paparazzi en su peor versión: la de mujer ignorada y rechazada.
—Ve, mi amor. Lo mereces. —Angelo la insta a levantarse e ir hasta la tarima.
Antonella se pone de pie, camina hasta donde están su padre y su hermano. En tanto, Claudia se apresura y va detrás de ella, justo cuando la pelirrubia se dispone a subir, siente que alguien la toma d