5. Las decisiones.
El desasosiego alojado en su pecho era más grande que su orgullo y su necesidad más grande que su dignidad. Esa era su verdad, el dinero, o la falta de él, dominaba su vida, por deudas que en ningún caso fueron su culpa, mas, las ganas la de vivir la obligaban a cumplir. Lowell no era un tipo al cual podías deberle eternamente sin sufrir algún daño y ya estaba advertida.
—¡Santos cielo! —exclamó llevándose sus manos al rostro y acostándose en la cama a la vez que contuvo sus lágrimas—. No puedo