Leandro volvió a poner una expresión más calmada, posando su mano derecha en el borde de su frente en señal de agotamiento.
— No la empujé, le aparte de mí y ella se lanzó al piso. — Aclaró Leandro, clavando una gélida mirada en Rouse. — Miranda no es más que una exagerada y tampoco es que tuviera otra alternativa más que hablarle duramente; de lo contrario ella seguiría detrás de mí.
— ¿Por qué ella seguiría detrás de ti? Tú eres el que no la entendió ella