Jacob Smirnoff
Miami
Jen me hizo reír a morir con ese comentario, tenía la razón yo no podía seguir enojado o alterado por algo de lo que yo, no era para nada culpable. Todo era culpa de Mijaíl de cómo se ponía por no saber aceptar que nosotros, sus hijos, ya habíamos crecido y teníamos derecho de hacer nuestras vidas como mejor nos pareciera, así como él ya había hecho la suya.
–Jake, mi amor. Está sonando tu teléfono – Jen se percató antes que yo – Sentí que algo vibró y yo dejé el mío en la