Mina no tenía ningún respeto por los límites humanos.
Esa era la única conclusión a la que Aurora podía llegar mientras era arrastrada a través de otra sección más del enorme centro comercial, con el brazo firmemente enganchado en el agarre de Mina como si pudiera escapar en cualquier segundo.
¿Y lo peor?
Cuando Mina la había invitado a salir, Aurora había pasado toda la mañana preocupada por los paparazzi. Por cámaras ocultas. Por alguien que tomara una foto y la convirtiera en el titular del