El hombre en la cama de hospital se rehusaba a aceptar que todo había acabado. Tuvo a Andreina, pero no valoró, ahora que ella estaba fuera de su alcance, ya no había nada que pudiera hacer para hacerla volver, pero aún así deseaba su regreso con todas sus fuerzas.
— ¡Si lo aceptas o no, me importa un carajo, porque cuando te enredaste con Carolina, yo no te importé un demonio, ni si me ibas a lastimar con tus acciones, ahora ya no tienes derecho a reclamar un lugar junto a mi, y eso te deb