Una etapa agotadora y llena de amor.
La suite privada del hospital estaba en completa calma después de instalar a la madre y a la niña.
La pequeña dormía profundamente en brazos de Valerio Ferreira, envuelta en una manta color marfil mientras él permanecía sentado junto a la ventana, observándola como si el resto del mundo hubiera dejado de existir.
No la dejaba de mirar, sentía que si lo hacía, se perdería aunque fuera un segundo de ella.
Franchesca, los observaba desde la cama con una sonrisa suave. Ella apenas se podía