Un hijo perdido.
Afuera la ambulancia por fin llegó, subieron a Andreina para revisarla, le tomaron los signos vitales, también le pusieron oxígeno, ella debía recuperarse si quería casarse ese día.
— ¿Qué tiene mi hija, doctor? Ella estaba bien hace un momento, pero parece que nuestro encuentro después de dos años sin vernos la ha afectado.
— Si, puede ser eso, tiene el pulso irregular, además es evidente que se encuentra muy pálida.
El médico checaba todo a detalle, las pupilas de Andreina, su respiració