El embarazo de Franchesca.
El penthouse estaba en silencio aquella mañana.
Demasiado silencio.
El tipo de silencio que aparecía después de una guerra.
Los pasillos permanecían vigilados por hombres armados, las cámaras monitoreaban cada rincón y afuera seguía habiendo camionetas de seguridad recorriendo la propiedad.
Pero dentro de la habitación principal, Valerio Ferreira solo podía pensar en una cosa.
Franchesca Pavioli.
Llevaba días notándola distinta.
Más callada.
Más sensible.
Y aunque ella insistía en qu