Mamá, hazte cargo de mi cuando crezca.
Alejandro Rodríguez, ese hombre que siempre vestía de forma impecable.
Que recorría países sin que nadie lo detuviera. Ahora era un hombre de familia con una hermosa esposa y tres hijos a los que adoraba.
Sobre todo al más pequeño, a Archivald, el niño que se había convertido en su sombra.
(...)
Ese día a la hora de la comida, Alondra aprovechaba al maximo a su padre.
— Papá, cortarme el filete, ¿Si?
— Claro nena, y dime, ¿Cómo te fue en la escuela hoy.
— Me fue super bien, t