El CEO Rodríguez, que apenas habían llegado a la villa. Agradecía haber adelantado su trabajo para llegar a casa y darse cuenta por lo que pasaba su hija.
Ese jóven empresario no sabía todavía lo que le esperaba. Nadie hacia llorar a su princesa sin que le diera su merecido.
El magnate de los negocios haría lo suyo apenas los rayos del sol aparecieran.
Pero para Liam, las cosas eran diferentes.
(...)
La noche había caído sobre la ciudad con una elegancia fría y silenciosa. Las luc