—¿Por qué no? —los brazos de Kylie rodeaban su cuello y respondió con orgullo en voz alta.
Una mirada astuta pasó por los ojos de Ethan. Dijo con ligereza:
—Tengo tres piernas. ¿Cuál quieres usar para comparar?
—¿Tres… tres piernas?
Kylie no entendió a qué se refería. Inclinó la cabeza hacia delante y miró a su alrededor con desconcierto durante un rato.
—Solo tienes dos piernas…
—La del medio es la tercera.
La voz del hombre era lenta y suave, tan natural como siempre.
Kylie lo entendió al ins