La mañana tranquila de Kylie se vio interrumpida cuando Faith irrumpió en su habitación. Kylie no tenía idea de dónde había sacado la llave, pero agradeció que Ethan estuviera en el baño.
—¡Buenos días, dormilona! —canturreó Faith mientras abría las cortinas y dejaba entrar la luz brillante del sol.
—Buenos días —murmuró Kylie, estirándose al ponerse de pie, lo cual fue una mala idea porque, de inmediato, Faith notó el chupetón en su cuello. Ya sabía que algo había pasado la noche anterior.
—¿Q