Kylie sintió que el estómago se le hundía, pero no por miedo. Era una sensación de amor y pasión intensos por su esposo, Ethan Parker. En todo el mundo, existía un hombre que no se preocupaba por nada más que por amarla de forma pura.
Kylie lo miró fijamente y, después de un momento, habló.
—No hables. Solo bésame.
Ethan se sorprendió, pero reaccionó de inmediato. Se inclinó hacia ella y capturó sus labios con un beso apasionado.
Kylie rodeó su cuello y se puso de puntillas para alcanzar su alt