Hazel.-
He trabajado con los hombres más peligrosos y crueles de este país, aprendí de todos ellos, pero jamás llegué a imaginar que me vencería un sin cerebro como Dilon.
¿Cómo fui tan estúpida para subestimarlo? Venir sola a este mugroso lugar.
Necesito salir de aquí, ese imbécil es capaz de exponernos en su desesperación de encontrar el dinero que necesita para huir.
No puedo darme por vencida, Dilon aún no me ha vencido. Con la poca fuerza que me queda, arrastro mi cuerpo intentando cons