Hazel.-
— ¡Jefa! –oigo gritar a mi hombre más leal, lleva trabajando conmigo más de cinco años, se lo robé a un mafioso griego en Nueva York, le ofrecí más dinero y más seguridad no dudó en trabajar para mí.
Se acerca y cubre mi cuerpo con su chaqueta luego me desata, abre los ojos cuando me ve el rostro debe estar todo moreteado, el desgraciado de Dilon no solo se dio festín con mi cuerpo, también disfrutó golpeándome.
— Tengo que llevarla al hospital –me carga y saca de ese asqueroso lugar,