Brian.-
— ¡Brian, prometiste ayudarme! ¿Cómo me sales con que no te vas a casar conmigo?
Masajeo mis sienes con mis dedos, al escuchar el estruendoso tono Maggie.
— Sé lo que dije, pero no puedo casarme –veo como su rostro se pone rojo, pero eso solo sucede por un instante cuando vuelve a perder el color, desplomándose en mi sofá.
— ¿Y ahora qué haré? Mi padre me echará la culpa, pensará que te dije que soy… –comenta con un deje de desesperación y sus ojos llenos de lágrimas.
— Maggie, cálma