Cora.-
Salí de la casa sin que nadie me viera, por suerte mi madre no quiere despegarse de papá, ahora que ve a sus dos hijas con pretendientes anda en modo vigilante protector.
Aprieto el volante con tanta fuerza que puedo ver mis nudillos ponerse de color blanco, aunque no lo quería debía cumplir con la cita de Rob, necesitaba saber qué era lo que se traía entre manos.
Estaciono frente al hotel.
— No puedo creer que esté haciendo esto.
Suelto un suspiro cargado de absoluta resignación, mir