Me froté el puente de la nariz con las yemas de mis dedos y después lo miré directamente a los ojos.
—¿Y si yo te dijera que Tessa no se fue por trabajo? —empecé a decir—sino más bien por algo más delicado…
—¿De qué estás hablando? —Levi dejó a medias su rebanada.
—Nada, olvídalo—me arrepentí.
—No, tú sabes algo que yo no—repuso—dímelo, por favor, Hunter, debo saberlo.
Me quedé en silencio. Estábamos tan bien que deseé costurarme la maldita boca.
—Habla—gruñó Dominic.
—Tessa no se fue a trabaja