Las manos de Chris se alzaron por instinto, sujetando los hombros de Mia antes de que el momento los llevara a algún lugar para el que ninguno de los dos estaba preparado.
El beso había durado apenas un suspiro. Quizá dos. Lo suficiente para registrar el calor de sus labios. Lo suficiente para despertar algo antiguo y peligroso bajo sus costillas.
La apartó con suavidad. Solo la distancia suficiente para que el aire volviera a existir entre ellos.
Mia parpadeó.
Sus labios seguían ligeramente en