Se volvió hacia él.
“Chris.”
Él levantó la vista de inmediato. Demasiado rápido. Como si temiera que cambiara de opinión.
“Necesito que me declares muerta.”
Las palabras cayeron limpias. Sin temblores. Sin vacilación.
Chris la miró fijamente.
“¿Qué?”
No apartó la mirada. “Necesito que lo hagas público. Que digas que no lo logré. Que morí por las heridas.”
Su boca se abrió y luego se cerró de nuevo. Se recostó ligeramente, como si ella lo hubiera empujado.
“No”, dijo. “No, eso es… Iris, eso es u