—¿Davi, por aquí? —pregunta, sorprendido.
—Tampoco estoy contento de verte —respondo, con frialdad.
—No estoy para bromas. Quiero resolverlo con Alice —dice, con firmeza.
—No vas a hacerlo —respondo, con sequedad.
—Escúchame: voy a ir. Leandro me llevará a donde trabaja —amenaza, con firmeza.
—Ya le he avisado a Leandro, y te aviso a ti: si Leandro se acerca a ella, lo mato —dice Rodrigo, con voz gélida.
—No te atrevas a acercarte a ella con Leandro. Soy capaz de hacer una locura —amenaz