Me levanto, vuelvo a la habitación, cojo el celular y envío un mensaje a Rodrigo. Oigo el timbre y bajo a ver quién es. Cuando llego, mi corazón se acelera. Es Ernandes y la tal hermana de Alice.
—¿Alice? —la llamo, con tono tenso.
—Hola —responde ella, con suavidad.
—Amor, sube y quédate en la habitación. Aprovecha y arréglate para irnos —digo, con firmeza.
—Está bien, amor —responde ella, subiendo las escaleras.
Los dejo solos.
Sofía: —¿Ella es mi hermana? —pregunta, con curiosidad.
Er