—Estás pesada, eh —digo, sonriendo.
—¡Me das vergüenza ajena! —exclama Fernanda.
—¿Solo porque estoy volviendo con Davi? —pregunto, curiosa.
—Sí, me estoy mareando. ¿Y nuestra reputación, qué? —pregunta ella, dramática.
—Creo que es para agradecer. Fernanda, tú estuviste con dos desconocidos al mismo tiempo. La reputación, dependiendo de ti, ya está destruida. ¡Jajajá! —dice Jéssica, riendo.
—Chicas, vamos. Tenemos hora, ¿o se os ha olvidado? —dice Patricia, impaciente.
Salimos de casa. Fernand