—Me gustaría tener una conversación con usted —digo, mirando a Ernandes.
—Vayamos al grano —dice él, sentándose de nuevo.
—¿En presencia de él? —pregunto, indicando al muchacho con un gesto de cabeza.
—Sí, es mi hijo, no hay problema —responde Ernandes, con un gesto tranquilizador.
—Genial. Soy Sofía Álvares, hija de Lara Álvares, la mujer de quien usted era amante —digo, mirándolo fijamente.
El muchacho se levanta abruptamente, con los ojos desorbitados.
—¿Qué? Espera, ¿usted traicionó a mi ma