--
Permanezco absorto, admirando la sensualidad y la belleza de Alice, cuando la escena se desarrolla ante mis ojos. Patricia, con un vaso en la mano y una sonrisa viperina en los labios, se acerca a ella y, de repente, las dos se chocan. Veo el líquido esparcirse por el vestido de Alice, manchando la tela delicada.
Las observo conversar, la expresión de incomodidad evidente en el rostro de Alice, mientras Patricia exhibe una satisfacción disimulada. Algo no encaja, la escena exuda falsedad.