—Mira, Isa... No te voy a juzgar. No voy a fingir que entiendo, porque realmente no lo entiendo. Pero sé que el corazón es complicado. Y a veces hacemos cosas que la cabeza no aprueba.
—¿Qué hago, Jéssica? No puedo seguir así. Cada vez que lo veo, vuelvo al mismo lugar.
—Quizás necesites ayuda profesional. ¿Has pensado en hacer terapia?
—Lo he pensado. Pero tengo miedo. Miedo de revivirlo todo, de sentir todo ese dolor otra vez.
—El dolor ya está ahí, Isa. Solo estás huyendo de él. Pero al