Es perfecto, una escultura de carne y pecado. Su cuerpo es fuerte, musculoso, cubierto de tatuajes que cuentan su historia. Sus ojos brillan con deseo, con pasión, con una intensidad que me hace temblar por dentro.
Siento que estoy a punto de explotar, que ya no puedo controlar mi cuerpo. Lo necesito, necesito sentir su toque, necesito entregarme completamente al placer.
Y sé que él también me quiere. Veo en sus ojos la misma lujuria, la misma necesidad desesperada de conectarse conmigo. Y, e