—Te amé con cada fibra de mi cuerpo desde el primer segundo en que te vi — continué, las lágrimas lavando mi rostro. — Hice locuras por ti. Perdoné tus traiciones del pasado. Perdoné las veces en que actuaste como una bestia, las veces que te volviste loco y me encerraste en casa. Perdoné hasta la puta tentativa de violación que cometiste contra mí cuando éramos jóvenes, ¿recuerdas? ¡Pasé por encima de mi propio orgullo cuando te vi matar a esa mujer delante de mí y deshacerte del cuerpo! ¡Perd