Fernanda
Despierto con el sol invadiendo la puta de mi habitación a través de esa cortina fina que prometo cambiar desde el año pasado. Me levanto despacio, bostezando hasta que me cruje la mandíbula, mirando al techo y preguntándome en qué momento de la vida me equivoqué para no haber nacido heredera. Porque vamos a reconocerlo: nací guapa, buena y con un carisma de la hostia, no rica. Y el recibo no pregunta si tengo pereza.
Con un suspiro dramático, me arrastro hasta el baño, hago mis necesi