Caminamos hacia la cocina, donde Lurdes ya ha dejado un banquete casero listo sobre la mesa. Nos sentamos, Alice sirve los platos de Bruninho y Gabriela con todo el cariño, y cenamos todos juntos como una familia de verdad. Terminamos la comida y volvemos a la sala para ver una película de animación.
No tarda mucho en que el cansancio del día vence a los dos. Bruninho cae rendido en el sofá, y Gabriela empieza a cabecear de sueño a su lado.
Cojo a mi hijo con cuidado en brazos, y Alice coge la